Maternite suisse d'Elne
Arquitectura

La Maternidad Suiza de Elne – Castillo d’En Bardou

La Maternidad reviste una doble denominación  : Maternidad Suiza de Elne y Castillo d’En Bardou.
En efecto, antes de que se volviera a descubrir, a principios del siglo XX, la historia de la Maternidad, se conocía el edificio de Elne como el « Castillo d’En Bardou ».
Fue construido alrededor de 1900 por el industrial catalán Eugène Bardou, fabricante de papel de tabaco, quien fue al par un hombre político y un progresista social (uno de los creadores de los Seguros Mutualistas de los Pirineos Orientales).
La marca por la que se conocían sus fábricas era « Le Nil » y fue así como esa marca se añadió al apellido de la familia y se convirtió en el nombre popular « Bardou-Nil ».
Así, Eugène Bardou se distinguía de otra muy famosa rama de aquelle familia, los « Bardou-Job ».
Los « Bardou-Nil » solieron pasar temporadas en aquella segunda residencia hasta 1927.
Después, se vendió el castillo a unos agricultores del vecindario, a la familia Mirous.
Aquella familia a quien pertenecía, en 1939, la propriedad, iba a alquilar el edificio a Elisabeth Eidenbenz.

La Maternidad en su contexto histórico

El contexto de aquel período es el de la Guerra civil española (1936-1939), con su conjunto de exacciones, de temores, de denuncias y de sufrimientos generalizados.
A finales de enero del 39, las tropas franquistas invaden Barcelona y provocan un exilio masivo hacia el Norte.
La República española divisa su muerte eminente  : es la Retirada.
A principios de febrero del 39, una muchedumbre se acerca a la frontera franco-española.
Cerca de quinientas mil personas entran en la provincia de los Pirineos Orientales o en Cataluña del Norte, sea dos veces más que la población local.
Cuando una parte de los refugiados se la envían directamente hacia el centro de Francia, a otra gran parte la internan en los Campos de concentraciones ubicados en las playas (Campos de refugiados de Argelès, de Saint-Cyprien, del Barcarès).
A pesar de la compasión de la población local, la prensa de la época les trata duramente y las condiciones de vida resultan muy difíciles en aquellos Campos  : falta de higiene, cuidos medicales aleatorios, alimentación de pésima calidad, estado de ánimo muy bajo…
Los refugiados piensan en regresar pronto a España, cuando vuelva la República a superar a los franquistas. Pero de eso, nada ocurre.
En abril del 39, el General Franco sale vencedor y siguen cada vez más precarias las situaciones de los refugiados.
A pesar de todo, por las duras condiciones de vida en los Campos, muchos escogen volver a España ya que Franco les propone ser tratados con justicia.
Desgraciadamente, muchos de los que optan por la vuelta, solo hallarán encarcelamiento, obras de fuerza o, peor, ejecuciones.
Algunas personas pueden salir de los Campos para trabajar, otros escogen el exilio hacia América Latina (México, particularmente, les abrió puertas).
La situación de los refugiados se empeora aún más al entrar Francia en guerra a partir de septiembre del 39.
En los Campos, mujeres embarazadas, cuyo parto se acercaba, se hallaban en situaciones muy difíciles. No había nada previsto. Unas iban al hospital (si su caso era grave), otras daban a luz en las cuadras de Perpiñá, para otras más la única solución quedaba dar a luz en la arena. Las posibilidades de sobrevivencia de los recién nacidos quedaban muy escasas.
Por eso, la organización humanitaria « Ayuda suiza a los niños » que obraba en España entre 1937 y 1939, y que también estaba aquí refugiada decide crear una maternidad para las mujeres de los Campos.
La primera maternidad se instala en Brouilla (cerca de Elne), pero pronto ha de abandonar la casa donde había hallado refugio. Una de las responsables de la organización, Elisabeth Eidenbenz, joven maestra suiza de 26 años de edad, descubre el castillo d’En Bardou desocupado y le alquila a sus proprietarios.
Se convertirá en la directriz y en el alma de la Maternidad.
Después de emprender las obra necesarias, la Maternidad abre sus puertas a principios de diciembre del 39.
Nace el primer niño el día 7 de diciembre. Seguirán así otros 597 nacimientos hasta finales de abril del 44 (un promedio de 20 nacimientos al mes).
La Maternidad servirá a las mujeres de todos los Campos de los Pirineos Orientales, incluso Rivesaltes, donde, desde el principio de la Segunda Guerra Mundial, se acogerá también a los judíos con destino a ser deportados.
Pero unas mujeres de otros Campos (Gurs, Le Vernet) acudirán a la Maternidad, así como mujeres escondidas en situaciones precarias. Algunas mujeres de Elne y de sus alrededores darán a luz allí por razones prácticas de higiene.
Poco a poco, a las refugiadas republicanas españolas, les seguirán judías del Campo de Rivesaltes y algunas gitanas del Este también perseguidas (un total de casi 20 nacionalidades distintas).
La Maternidad gozará de un estatuto de neutralidad tolerado por los Nazis, a condición de que el personal humanitario respete la estricta neutralidad suiza ; en concreto, eso significaba que la organización suiza y Elisabeth tenían que obedecer a las órdenes y denunciar o entregar a los judíos.
Por supuesto, la plantilla de la Maternidad intentará desobedecer de todos modos a aquellas órdenes hasta que la Gestapo decida detener a Elisabeth Eidenbenz ; se salvará de poco de la deportación.
La Maternidad acabará por ser cerrada a finales de abril del 44 por los alemanes ; a las mujeres, a los niños y a toda la plantilla se les expulsarán. Pero iba a terminar la ocupación Nazí en nuestra región en agosto del 44. Elisabeth Eidebenz regresa a Suiza, y más tarde a Austria donde dedicará su vida a los huérfanos.

Después de un olvido de casi 50 años, el castillo, en ruinas (perdió una de sus alas), lo comprará el señor Charpentier, maestro vidriero de Elne, quien va restaurarlo y volver a descubrir la historia de la Maternidad con la ayuda de personas que allí nacieron, tal como Guy Echstein quien logra localizar a Elizabzth Eidebenz en Austria, donde conservaba cientos de fotografías y todos sus recuerdos. Volverá a la Maternidad en 2002.
El municipio de Elne compró el edificio en 2005 por el valor histórico y simbólico del castillo en nuestra historia contemporánea.
El edificio se conservará como lugar de memoria y como ejemplo de acción humanitaria ; ese sitio fue un lugar de paz en un mundo de violencia, de guerra y de barbarie.
El municipio tiene aún como meta proseguir la obra de Elisabeth Eidebenz, y acoge en un « Albergue Humanitorio » a mujeres quienes, hoy en día, siguen viviendo situaciones semejantes a las de las refugiadas de aquella época.

 
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